La hija de Aída Cabrera, desaparecida hace siete años, pidió que se le renueve la custodia policial que está pronta a vencer. El hombre está detenido hace una semana

Claudia Betancur y otro drama: radicó  12 denuncias contra su ex por violencia

Claudia abre su hogar, hace pasar al equipo de El Territorio e inmediatamente vuelve a girar la llave en la cerradura. Desea darle más de 100 vueltas a esa llave para poder sentirse más segura. También pone una traba con cadena y cruza dos tirantes de madera sobre la puerta. Tapia la puerta.

Ella es Claudia Betancur y así vive por el temor que le infunde su ex pareja de toda la vida, Ricardo W. (50), ahora denunciado por violencia familiar y actualmente detenido.

Como si todo ese mecanismo de seguridad no fuera suficiente, desde hace diez días la mujer cuenta con custodia policial permanente en su casa, aunque la medida está pronta a vencer y eso la preocupa, tanto a ella como a sus dos hijos, de 23 y 15 años, quienes también denunciaron a su padre por hechos de violencia.

Claudia es bastante conocida, tanto en Misiones como en otros puntos del país, debido a la dramática situación que padece desde hace más de siete años cuando su madre, Aída Cabrera, desapareció de su casa en Villa Cabello y nunca se supo de ella.

Pero ahora la mujer decidió exponer una historia desconocida para el afuera hasta el momento pero angustiosa puertas adentro de su hogar: siempre fue víctima de violencia por parte de su ex marido.

En primera persona

“Al comienzo él no mostraba ese perfil violento. Yo hace 30 años me junté con él, fue mi primer novio, no tuve otra relación. Facundo, mi hijo mayor, tiene 23 y cuando él nació empezaron los problemas. Al comienzo era más maltrato psicológico y emocional, me empezó a aislar de mis amistades y él contacto era sólo con su familia”, inició su relato la entrevistada.

Y ese contacto con la familia del hoy acusado tampoco era bueno. Claudia contó que ella siempre fue menospreciada y responsabilizada por todo lo que el hombre hacía. Incluso, señaló que en su peor momento, que fue cuando su mamá desapareció, ninguno de ellos colaboró lo suficiente y  hasta se burlaban de lo sucedido.

“Ellos me difaman de que yo nunca trabajé, pero yo tuve mi propio negocio. Me quedaron las sillas acá de recuerdo y de testigo del negocio que yo tenía. Yo ahora recién me doy cuenta de que todo fue un trabajo hormiga de él para que yo deje el trabajo y me quede sin nada. Eso también es abuso. Nunca se preocupó por los chicos, ni nada, siempre fue todo manipulación”, expresó Claudia y, para graficar aún más la situación, Facundo agregó que “cuando se fue nos cortó los suministros. Nos quería dejar a oscuras”.

La mujer contó que un día, cuando su hijo mayor ya era adolescente, se atrevió a decirle a su marido que no quería ir a la casa de sus suegros. Como respuesta recibió una paliza.

“En ese momento ya era insostenible la relación con su familia, pero él no entiende un no. Un día le planteé que no quería ir al almuerzo. Él se quedó en silencio y yo me fui a preparar un mate. Yo estaba de espalda y de repente me agarró, me hizo una horca y me tiró al piso. Él fue campeón de judo. Ahí me puso la rodilla en el pecho y me empezó a estrangular. Grité una vez pero mi cuerpo se empezó a dormir. Facu se levantó y vino ayudarme, pero él se dio vuelta y le pegó. Casi le desfiguró”, recordó entre lágrimas. Su hijo asentía cada detalle del estremecedor relato.

Doce denuncias

Pero la situación que cambió todo fue este año, el 2 de enero, cuando como consecuencia de otro episodio de violencia tanto ella como sus dos hijos pasaron la noche en el patio para evitar ser golpeados nuevamente.

Tras ese último acontecimiento, Claudia decidió pedir ayuda y denunciarlo, pero la pesadilla no acabó.

Según su relato, en primera instancia acordaron separarse en buenos términos y el hombre accedió, aunque ella considera que fue otra escena más de su comportamiento “de psicópata” porque a las horas ya estaba colgado de las rejas e intentando ingresar a la casa.

La mujer contó y exhibió papeles que dan muestra de que desde el 9 de enero hasta la actualidad junto a sus hijos radicaron un total de doce denuncias por violencia familiar contra Ricardo W.

Tras esas denuncias, al hombre se le impusieron restricciones perimetrales que, según cuenta Claudia, las violó sistemáticamente y en compañía de sus familiares. Uno de esos últimos episodios incluso alcanzó a ser filmado y ella lo tiene guardado como prueba.

Como si todo eso fuera poco, hace unos días se cruzaron en la calle con el hombre -que además es taxista- e intentó atropellarla con el auto.

“A él nada lo detiene. El viernes pasado había operativo general, los del Comando lo ven cerca de casa y como estaba en forma sospechosa lo controlaron. Ahí se dan cuenta que tenía pedido de captura por romper perimetrales y encima lo estaba haciendo otra vez, es decir estaba in fraganti. Él se paraba en la esquina a vigilar. Los vecinos siempre nos avisaban, están todos alertas pero ya están con un poco de miedo también”, continuó.

Desde ese día el hombre está detenido, mientras Claudia sigue ampliando denuncias. Por ejemplo, el jueves concurrió al Juzgado de Instrucción Siete para ratificar su declaración, instancia en la cual se encontró con el abogado del acusado y también debió soportar su hostigamiento, según contó.

Fuentes consultadas por El Territorio indicaron que las autoridades de dicho juzgado rechazaron recientemente la excarcelación del hombre y continuarán sumando elementos a la causa para resolver la situación procesal.

Custodia

Ahora, Claudia reclama que desde la Justicia de Familia le renueven la custodia policial y que también le apliquen restricciones de acercamiento a su ex cuñada, que también la violentó en varias oportunidades, según manifiesta.

“Yo pido que me renueven la custodia hasta que yo pueda ver qué hago de mi vida porque no voy a poner en juego la vida de mis hijos. Estamos hasta barajando la posibilidad de irnos a vivir a otro lado. Hoy nosotros estamos encerrados acá, mi hijo más chico debe empezar el colegio pero no puede ir. Ya me dijeron que esta clase de personas con tal de hacerme daño a mí es capaz de hacerle daño a los hijos y no lo voy a permitir, pero necesito saber si me van a dar más seguridad o si no lo van a largar”, expresó.

Claudia destacó el acompañamiento de la Línea 137, de la Policía, de su familia y de sus amistades, pero criticó duramente la burocracia, la falta de reacción en las autoridades judiciales.

“Los jueces son los que no reaccionan a tiempo para proteger a la víctima. No son todos así, obviamente, pero una gran parte sí. ¿Por qué no se puede actuar de entrada? ¿Por qué hay que acumular denuncias? Estoy harta de denunciar. A mí después de dos meses y doce denuncias recién me dieron una custodia», culminó.

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