A la espera de los resultados del cotejo de ADN, la familia de Marcelo Antúnez (36) reconoció ayer el cuerpo y lo sepultó en San Vicente. Sospechan que fue torturado

Más de un centenar de personas, entre familiares y amigos, recibieron ayer por la tarde en San Vicente al móvil policial que trasladó desde la Morgue Judicial de Posadas los restos que serían de Marcelo Antúnez Sequeira, el peón rural de 36 años que estaba desaparecido desde el pasado 4 de enero en Picada Zulma y cuyos restos fueron encontrados por la Policía y Bomberos Voluntarios dentro de un pozo de agua de más de 30 metros de profundidad en una chacra en picada El Progreso.

Si bien los estudios del cotejo de ADN practicado, como así también los resultados de la autopsia que determinará la causal de muerte hasta al cierre de esta edición no habían trascendido, un hermano y el padre del trabajador rural reconocieron el cuerpo como el de su familiar.

Según pudo saber este medio por fuentes ligadas a la investigación, una lesión que Marcelo tenía desde hacía un tiempo permitió reconocer el cuerpo.

Aunque remarcaron que el cadáver estaba irreconocible debido a la gran cantidad de golpes y cortes que presentaba en distintas extremidades.

Por otro lado, más allá de que se pudo concretar una breve ceremonia velatoria y un posterior sepelio en el cementerio de San Vicente, la familia Antúnez reclamó ayer a la Justicia tener más novedades en torno a las circunstancias que rodean la muerte de su familiar.

Sobre esto último, la principal sospecha apunta a una brutal golpiza que sufrió antes de ser arrojado al pozo de agua donde fue ubicado y que pertenece a un yerno de Juan G., patrón de Antúnez y quien permanece detenido como sospechoso en esta investigación.

En ese sentido existen varias especulaciones de lo ocurrido desde el lado familiar. Una es que Marcelo haya sido arrojado sin vida, a causa de golpes o algún tipo de lesión cortante o de arma de fuego.

O que al caer, el peón rural aún estaba con vida. Incluso los bomberos que intervinieron en la extracción de los restos indicaron que se hallaron signos de arañazos en las paredes del pozo. Esto confirmaría la tesis de que aún estaba vivo y que luego murió por asfixia o por algún golpe que recibió de los gajos y rocas que se tiraron encima.

Cristian Antúnez, hermano menor del desaparecido, dijo ayer a este medio que tanto él como su familia esperan con ansias “el resultado del ADN y de la autopsia porque mi papá y mi hermano vieron el cuerpo. Más allá de eso vamos a exigir que nos digan cuántos días llevaba muerto mi hermano y cuál fue la causa de muerte. Hace 40 días que denunciamos su desaparición, desde un principio sabíamos que era una desaparición forzosa, le nombramos a la Policía dos chacras y ellos dieron vuelta por acá y nada fueron a ver”.

A su vez agregó que “el viernes,  no sé con qué orden, creemos que a partir de una llamada anónima, la Policía fue hasta esa chacra y lo encontraron. Sacamos conclusión que seguro este tipo (por el detenido) habrá soltado algo porque en su chacra encontraron la documentación y de ahí fueron directo al pozo. Arriba del cuerpo había tierra, basura, piedras y hasta troncos de árbol”.

Irreconocible

Sobre el estado del cadáver, Cristian sostuvo que “el cuerpo está irreconocible, se ve que lo destrozaron a golpes, tiene los brazos partidos. Nos dimos cuenta que era él porque estaba la documentación”.

Por otro lado, adelantó que el miércoles a primera hora, de forma pacífica, la familia se presentará frente al Juzgado de Instrucción de San Vicente para pedir respuestas sobre lo ocurrido ya que lo único que saben al respecto es de la detención del patrón de Marcelo.

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