Rodrigo González fue el último que vio con vida a su hermano Ariel, el hombre de 38 años que se ahogó en aguas del arroyo Tuichá de Oberá. Fue el mismo Rodrigo quien alertó en primera instancia sobre la desaparición de su hermano. El joven estuvo demorado varias horas y luego liberado por el Juzgado de Instrucción Uno. En diálogo con Radioactiva dio detalles de aquella jornada de pesca en medio de un temporal, que terminó en tragedia.

“Fue algo muy duro, estuve demorado por averiguación de antecedentes, fui la última persona que lo vio con vida, yo era el testigo clave, el que alertó a la Policía de lo sucedido. Siempre hubo sospechas de que pudo haber sido un homicidio, pero yo siempre estuve solo con él”, afirmó Rodrigo.

“Somos de ir a acampar entre muchos, primero la idea era quedarnos, fuimos cuatro, mi hermano, yo, un menor, y un primo. Decidimos salir porque se había puesto muy fea la tormenta, ya no podíamos pescar, el arroyo creció mucho y no iba a ver oportunidad de quedar. El fuego ya no daba para mantener más, la lluvia comenzó a mojar todo y decidimos salir”, recordó.

Según reveló Rodrigo, “como habíamos tomado unas bebidas, mi hermano no estaba muy bien como para caminar por el medio del monte. Salimos y él se me cae, me di cuenta que no íbamos a poder seguir”.

“Le dije que se agarrara de mi mochila, yo era el único que tenía una luz de emergencia. En un momento siento que el peso de mi mochila se va para un lado y me lleva a mí también, cuando me doy cuenta cae de la orilla a un barranquito, el logra salir, pero continuó sentado, le pregunté si estaba bien y me dijo que sí, que nos vayamos”, relató.

Y continuó: “Cuando me doy vuelta y agarro otra vez mis cosas, prendí la luz de emergencia y me doy cuenta cómo él intenta pararse, cuando intentó girar pierde estabilidad, cae dentro del agua, y se desaparece”.

Rodrigo afirmó que el arroyo en un día normal, el caudal de agua suele llegar hasta la cintura, sin embargo, la intensa lluvia provocó una crecida.

“Cuando me tiré ya no toque el fondo, arriba el agua se veía tranquila, pero abajo formaba remolino. Cuando lo pierdo salgo del agua, lo grito, vuelvo al campamento, dejé mis cosas y salgo con la luz bajo la tormenta pero ya no escuché nada. Se me ocurrió marcar el lugar donde se había caído. En la desesperación me volví, lo único que quería era llegar a mi casa. Le dije a mi señora que llame a mi primo, y después a la Policía porque se me cayó el Ariel en el agua”, contó.

Por último señaló: “Cuando me detuvieron me dijeron que me tenía que quedar ahí porque era el único testigo que lo vio por último con vida, actuaron como debían hacer. Hubo gente que habló sin saber, pero estoy tranquilo”.

Informe de la autopsia

El informe preliminar de la autopsia al cuerpo de Ariel González confirmó una muerte violenta en el pescador (en el arrastre por el agua) aunque en primera instancia no detectó signos de algún tipo de ataque previo a su desaparición en el agua.

El cuerpo recorrió alrededor de 18 kilómetros aguas abajo por cauces de arroyos caudalosos debido a las intensas precipitaciones de los últimos días, por lo que pudo haber impactado con innumerables piedras y palos durante el trayecto.

El cadáver fue hallado por un grupo de familiares y vecinos de González, a orillas del arroyo El Barrero, en jurisdicción de la localidad de San Martín.

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