En otras bellezas naturales no existe monopolio de fotos como en Cataratas
El Territorio se comunicó con autoridades de atractivos en provincias como Corrientes, Chaco y Salta, que no establecen lugares delimitados o exclusivos para los reporteros.

La polémica desatada en el Parque Nacional Iguazú a raíz del arbitrario procedimiento con el reportero gráfico Sixto Fariña derivó en el planteo de dos cuestiones: por un lado, revisar la normativa vigente considerando incluso que hay cuestiones por modificar, según lo expresado desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, y por otro lado, la necesidad de conocer cómo es el funcionamiento en otras provincias que ostentan bellezas naturales.

Desde 2018, resolución mediante, la administración del Parque Nacional Iguazú restringió el acceso al punto de mejor vista del balcón de la Garganta del Diablo y sólo se puede llegar ahí pagándoles a los fotógrafos autorizados el valor de una fotografía. Una decisión que con el cambio de gobierno nacional no se modificó.

El intendente del parque, Sergio Acosta, está en el cargo desde 2019.

El Territorio consultó a la Administración Nacional de Parques (APN) el criterio en otras jurisdicciones respecto al corralito impuesto en Cataratas, y se respondió que “no existen ‘lugares prohibidos’. Hay áreas de acceso para los visitantes, en donde se toman las imágenes en general, tanto las de índole recreativa como las comerciales y periodísticas. La normativa es común a todos los parques, en tanto que la habilitación de los fotógrafos para los sectores de mayor circulación es determinada por cada parque en función de los puntos de mayor afluencia de visitantes”.

Se insistió además en que “ante un requerimiento periodístico, el periodista y/o productor pide autorización y puede grabar absolutamente en todos los lugares que quiera”.

Desde el Ministerio de Ambiente de la Nación, cartera de la cual depende APN, advirtieron que “no hay zonas prohibidas dentro del Parque Iguazú y el corralito de los fotógrafos es para trabajar bien, sin embargo la gente que quiera hacerse una foto ahí lo puede hacer”. Lo expuesto no refleja la realidad imperante, dado que las quejas de los turistas por la delimitación de ese lugar y la prohibición del paso son constantes. No se cuestiona el derecho a trabajar de los fotógrafos nucleados en la asociación, que abonan su canon, sino el poder que se ejerce sobre ese espacio físico que, en definitiva, es patrimonio de la humanidad.

Más allá de las argumentaciones basadas en la reglamentación vigente, este diario consultó a diferentes autoridades de parques en varias provincias para constatar si existe un monopolio para tomar imágenes, tal cual hay en Cataratas.

Eloy López, intendente del Parque Nacional El Rey, en Salta, señaló: “Nosotros no tenemos ninguna exclusividad con ninguna asociación de fotógrafos o fotógrafo particular, si bien ahora el parque está cerrado porque estamos en temporada de lluvias intensas”.

“Cuando se ingresa para hacer fotos tiene que haber una autorización de casa central para que quede formalizado, pero exclusividad para un grupo no tenemos”, comentó López y agregó que “los parques nacionales son espacios de usos públicos y de acceso a todos los pobladores, salvo que sea una situación concesionada, pero eso siempre es vía acto administrativo, dentro de una formalidad”.

El Parque Nacional El Rey se ubica unos 200 kilómetros al este de la ciudad de Salta y fue creado el 24 de junio de 1948. Posee una superficie de 44.162 hectáreas que contienen muestras de las ecorregiones de Yungas y Chaco Seco.

En el caso del Parque Nacional El Impenetrable, de Chaco, su intendente, Leonardo Juber, explicó que “es una situación atípica porque este es un parque nuevo que casi no tiene uso público, se están habilitando senderos y caminos. Particularmente acá no hay espacios delimitados ni exclusivos. Se está organizando, antes de la pandemia se recibían muy pocos visitantes”.

En cuanto al Parque Nacional Iberá, Klaus Liebig, director de Promoción Turística de la provincia de Corrientes, sostuvo: “No tenemos normativa ni ningún tipo de exclusividad con fotógrafos o a qué lugares ir y cuáles no, es decir, no hay espacio”.

“Sí tenemos un departamento de prensa que cualquiera que quiera hacer imágenes y filmar solicita permiso y lo puede hacer. Sin autorización no se pueden hacer fotos en el parque”, detalló.

Este medio se contactó además con el Parque Nacional Nahuel Huapi, en Bariloche, y con el Parque Nacional Calilegua, en Jujuy. Desde ambas entidades derivaron la consulta a la Administración de Parques Nacionales, en tanto no confirmaron si funciona un espacio delimitado o exclusivo para fotógrafos asociados.

Desde el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, cartera dirigida por Juan Cabandié, señalaron que ni bien se tomó conocimiento de lo sucedido se bajó la orden de devolverle al reportero gráfico su herramienta de trabajo e iniciar averiguaciones sobre el procedimiento. No obstante, ratificaron la normativa vigente que respalda el procedimiento de los funcionarios del Parque Nacional Iguazú.

“El fotógrafo Sixto Fariña fue denunciado por otros fotógrafos profesionales que están habilitados para trabajar en el Área Cataratas del Parque Nacional Iguazú, por no contar con el permiso correspondiente para desarrollar la actividad, hecho que motivó la intervención de los guardaparques del sector. En ese contexto, los guardaparques actuaron de acuerdo con los protocolos previstos en la Resolución 297 del año 2018 sobre actividades fílmicas y fotográficas”, argumentaron desde el Ministerio de Ambiente, de cuya área depende la Administración de Parques Nacionales.

Asimismo, admitieron la necesidad de evaluar determinadas modificaciones. “Las autoridades de APN están evaluando un cambio en la reglamentación para ciertos casos específicos. Además, se instruyó a la Intendencia del Parque Nacional Iguazú para que inicie las averiguaciones correspondientes sobre el hecho para establecer las particularidades de lo ocurrido durante el procedimiento”, señalaron en un escrito.

Comodidad, según los fotógrafos

Dentro del área protegida de Cataratas trabajan fotógrafos que están nucleados en una asociación, algunos de ellos trabajan en Cataratas desde hace 40 años y se rigen bajo lo establecido en la Resolución Nº 231/2011 Reglamento de Fotógrafos y de Videooperadores Profesionales en Áreas Protegidas Nacionales.

Desde la asociación, su presidente, Guillermo Gamarra, explicó que todos los años cada fotógrafo debe renovar su licencia con la presentación de una serie de documentos y abonar el canon anual para trabajar. Esta tarea algunos la realizan en el paseo inferior, precisamente en el Salto Bosetti, y otros en el balcón de la Garganta del Diablo, donde está el cuestionado espacio delimitado para evitar que otras personas puedan obtener una imagen mejor y más privada. Con respecto a lo que se conoce como corralito, Gamarra aclaró “que ese lugar delimitado surgió por una cuestión organizativa, cuando estaba como intendente del parque Sergio Bikauskas. Trabajamos con escaleras para tomar una buena foto, en un momento dado eran muchas escaleras y molestábamos a los turistas, entonces hablamos con el intendente, quien permitió delimitar el espacio para trabajar cómodos sin molestar a los visitantes”.

“Qué absurdo”, titulan medios de Brasil

“Las redes sociales de Puerto Iguazú y Misiones destilan veneno contra la administración del Parque Nacional Iguazú. Allí, ni turistas ni profesionales pueden tomar fotografías en el mejor punto de Garganta del Diablo, salvo que paguen cierta cantidad a los fotógrafos autorizados”, relata el medio H2 Foz, que tituló al hecho como “absurdo”. “Es esta historia la que ha repugnado a los internautas, quienes reconocen el buen hacer del fotógrafo (Sixto Fariña), con décadas de experiencia”, describe y califica de “controvertida actuación de los guardaparques, quienes trataron a un reportero casi como un criminal”.

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