Casi con lágrimas relató lo sucedido en el Parque Nacional Iguazú. Lamentó lo del secuestro de su cámara y que le borraran las fotos. Llamaron a la Policía y a la Gendarmería.

El reportero gráfico Sixto Fariña, al que guardaparques del Parque Nacional de Iguazú le secuestraron la cámara por el sólo hecho de haber tomado imagenes en el sector de la Garganta del Diablo, contó esta mañana los detalles de cómo fueron los hechos por el cual pasó 48 horas sin su elemento de trabajo y con su hijo llorando por lo sucedido.

«Mucho tiempo para mí, total incertidumbre, me agarró un dolor en el alma. Una impotencia, una injusticia», dijo en la entrevista realizada por el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7.

«Estaba sacando fotos en la Garganta del Diablo, los fotógrafos que estaban ahí, a los que respeto, tienen su reglamento y no hay que hacer fotos para comercializar, pero esa nunca fue mi tarea, estaba haciendo fotos para el diario El Territorio y para otra empresa… vino un fotógrafo malo y me dijo que no podía sacar fotos acá..», explicó Sixto Fariña.

«Yo le expliqué que se quedara tranquilo, que estaba haciendo fotos para el diario después me di cuenta de que había un grupo de chicos con cáncer y una mujer al frente de la tarea solidaria… entonces le enfoqué más a ellos y que saquen la bandera. En un momento les digo que yo tengo un sitio web y que les iba a mandar las fotos sin cargo, pero entendieron que yo estaba comercializando… por eso ese fotógrafo como que retó».

«Cuando salimos de Garganta, cuando nos dirigíamos al trensito, había un guardaparque como que me estaba esperando y me preguntó porqué estaba sacando fotos y yo con sinceridad le dije que estaba haciendo fotos para El Territorio y para mi página. Yo estaba con mi hijo y me dijo que tenía que tener un permiso, yo nunca supe de eso y fueron varias veces las que vine con periodistas y no sabía sobre eso, sino lo hacía, yo para eso soy correcto».

«Entonces acompáñéme, porque le podemos sacar su cámara me dijo amenazante, con mal trato, en todo momento, me habló con mucho autoritarismo.. pero nunca me dijeron sobre un reglamento al respecto. Con la persona esa fuimos hasta la oficina en donde me quedé con tres o cuatro guardaparques y me dijeron que me daban dos opciones. O te secuestramos las dos cámaras o te borramos la memoria. Entonces yo les dije que ninguna de las dos, yo no hice nada para que hagan eso».

«Entonces vamos a llamar a la Policía, y llegó la Policía, el oficial que me atendió muy amable me dijo que le entregara (la cámara) y yo le entregué hasta la memoria del celular para colaborar con la Policía, me dijo otra vez que le entregara una cámara, yo tengo dos y se enojaron y me dijeron que les estaba tomando el pelo porque no eras las fotos de cataratas. Nunca pensé que iba a hacer eso, pero le entregué».

«Ahí fue en donde me dice que esto queda secuestrado y pensé muchas cosas, pero la agarraron, me hicieron un acta, yo firmé en disconformidad. En total sacaron tres memorias, dos de la cámara y uno del celular. Me serené porque pensé en mi hijo Guido…».

«Me quedé sin memoria en la cámara que siempre llevo colgada en el cuello, sobre el pecho, y les dije que me iba a quedar hasta que la devuelvan, además por pura intuición saqué fotos de ese momento y eso los puso más nerviosos… llamaron a la Gendarmería.. me quedé de la una hasta las 10:20 de la noche. Yo ya estaba cansado. Me acompañaron hasta el estacionamiento en donde estaba mi auto y hablé con todo el mundo, todos estaban conmigo y tenía que encontrar al intendente del Parque Nacional porque él tenía que destrabar la situación, pero nunca lo encontré. No estaba ahí cuando yo pensaba que tendría que estar por ser un fin de semana».

«Ayer (por el domingo) al mediodía me llamó uno de los jefes de la oficina y me entregó él la cámara. Pasé muy mal, no se lo deseo a nadie, estoy dolídisimo, tengo un dolor en el alma», dijo Sixto que volvió a reconocer el apoyo de tanta gente por lo sucedido, por la injusticia cometida por personal de Parques Nacionales de Iguazú.

«Y no quiero olvidarme y darles un abrazo a las compañeras y compañeros porque hoy se celebra el Día del Reportero Gráfico» recordó Fariña, justo después de un fin de semana en donde volvió a sufrir una situación amarga.
Sixto reflexionó que más allá de que puede haber un reglamento, se mostró indignado por el mal trato y sobre todo por haberle sacado la herramienta de trabajo, costosa, y por el atropello a los derechos humanos y al derecho de libertad de prensa.

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