En una operación relámpago, River acordó la salida de Lucas Pratto, un jugador emblema del ciclo de Gallardo, ya sin lugar en el equipo, pero con un fuerte arraigo en el corazón de los hinchas del Millonario. El delantero seguirá su carrera en Feyenoord de Holanda, a donde irá a préstamo por seis meses.

El atacante, autor de dos goles trascendentales en la historia del club, ante Boca en la final de la Copa Libertadores (en La Bombonera y en Madrid), ya no era tenido en cuenta por Marcelo Gallardo, que encontró en Julián Alvarez, Carrascal y Benjamín Rollheiser opciones para sustituir a Santos Borré y Matías Suárez, los dos delanteros titulares.

Ya no jugará más, en este ciclo al menos. Viajará a Europa el martes y no volverá a vestir la camiseta de River, ni en el Superclásico ni en los partidos ante Palmeiras por la Copa Libertadores. Pratto no tenía continuidad en el equipo este año y en los 27 partidos que jugó River en el 2020 sólo fue titular en 7 ocasiones, sumando minutos en 12 partidos desde el banco con apenas 645 en campo.

El “Oso”, autor de los goles más importantes de la final de la Copa Libertadores del 2018 ante Boca Juniors y, con grandes actuaciones hasta el primer semestre del año pasado, sufrió una lesión en la final de la Recopa Sudamericana 2019 y perdió su lugar en el equipo.

Pratto, quien ayer ante Arsenal de Sarandí no salió del banco de suplentes ante la lesión del colombiano Rafael Santos Borré, ya tenía acordada su salida de la institución y por eso el entrenador Marcelo Gallardo decidió el ingreso del juvenil Benjamín Rolheisser.

Pratto llegó a River en enero de 2018. Rodolfo D’Onofrio pagó 13 millones de dólares por él, proveniente de San Pablo. “Vengo a ganar la Copa Libertadores, es mi obsesión”, había declarado El Oso en su llegada a la institución de Núñez. Doce meses más tarde, se metería en el corazón de los hinchas con un gol en La Bombonera y otro en Madrid, para la conquista el certamen, en la recordada final ante Boca.

El delantero es un verdadero trotamundo del fútbol, que encontró en River tal vez su lugar en el mundo. En Argentina, jugó en Tigre, Boca, Unión de Santa Fe y Vélez. En el exterior vistió las camisetas de FC Lyn Oslo, de Noruega, Universidad Católica de Chile, Genoa de Italia, Atlético Mineiro de Brasil y San Pablo.