El martes parte un vuelo para traer la primera partida de la vacuna rusa

El martes que viene a la madrugada debería partir del aeropuerto de Ezeiza el primer vuelo de Aerolíneas Argentinas hacia Moscú para regresar al día siguiente, por la tarde, con 300 mil dosis de la vacuna Sputnik V destinadas al arranque del operativo de inmunización contra el coronavirus que planea montar el Gobierno y extenderlo hasta marzo con un universo de poco más de 10 millones de personas alcanzadas.

Se trata del plan de vuelo más firme que tiene en agenda la administración de Alberto Fernández aunque anoche mismo, desde Presidencia, dejaron abierta la posibilidad de que el Airbus 330 de la línea de bandera despegara un día más tarde para retornar el 24.

El servicio inaugural del mayor operativo de vacunación de la historia argentina está pautado, por ahora, para salir a las 3 de la mañana con diez pilotos a bordo (cinco duplas de comandante y copiloto) para turnarse durante las 18 horas estimadas de viaje, sin escalas, hacia el aeropuerto internacional de Moscú Sheremétievo, el más importante de toda la Federación Rusa y que se encuentra en el norte de la capital. El regreso a la Argentina se prevé para el 23 de diciembre a las 18.30. La planificación no permite mayores dilaciones: ida y vuelta sin escalas con apenas tres horas para acomodar la carga en el avión.

Las dudas que deslizan tanto en Aerolíneas Argentinas como en Presidencia no tienen que ver con la logística ni el traslado en sí mismo sino con la falta de algunas autorizaciones por parte de las autoridades rusas. En todos los casos los funcionarios aclararon que se trata de trámites menores y que son de inminente resolución. Pero que hasta anoche sembraban dudas sobre la efectiva concreción del viaje. El único papeleo faltante que depende de la Argentina está relacionado con las autorizaciones que deberá pedir ANAC para sobrevolar los países hasta llegar a Rusia y volver. Junto a los diez pilotos viajarán cinco trabajadores más de Aerolíneas Argentinas más entre técnicos aeronáuticos y personal de carga.

Por lo pronto, sin una matrícula definida, la línea de bandera confirmó que se utilizará uno de sus Airbus 330, el avión con mayor capacidad de carga, y que las 300 mil dosis de la Sputnik V serán acomodadas en bultos termosellados y con su respectiva refrigeración -con un gel especial- garantizada por el fabricante, en la bodega. Se trata de una de las diferencias que ayer quedó zanjada respecto de los 42 vuelos realizados a China para la importación de insumos médicos desde la declaración de la cuarentena, para los cuales fueron retirados los asientos de los aviones y la carga se distribuyó en la cabina.

La preparación del traslado quedó al margen de la controversia desatada en torno a las autorizaciones y trámites que restan por parte de las autoridades rusas, e incluso de la aclaración surgida ayer acerca de que la vacuna está habilitada para su suministro a menos de 60 años. Como informó ayer este diario la Argentina contrató, mientras tanto, a la multinacional THL para la logística y disposición de los bultos que contendrán las vacunas a la temperatura pautada para su traslado. Los funcionarios destacaron la importancia de ese movimiento en vista de que entre el laboratorio productor y el aeropuerto moscovita Sheremétievo hay 300 kilómetros de distancia.

La coordinación de la línea de bandera se organizó de forma directa con la viceministra de Salud, Carla Vizzotti, y la asesora presidencial Cecilia Nicolini, quienes desde esta semana se encuentran en Moscú para monitorear junto con personal de la ANMAT los últimos detalles del acuerdo con las autoridades rusas. La premura está relacionada con el compromiso que asumió en sus últimas intervenciones el propio Alberto Fernández en el sentido de iniciar el proceso de vacunación en la Argentina antes de fin de año, y con las dudas en ese sentido que sembró la oposición.

Una vez concretado el vuelo inaugural, y reducida la presión sobre el Gobierno respecto del acuerdo con Rusia, los funcionarios esperan avanzar sobre el grueso del operativo para cumplir las otras pautas anunciadas por el Presidente: vacunar a 5 millones de argentinos en febrero y a otro tanto en marzo con la Sputnik V. Para ese plan en Aerolíneas Argentinas calculan que harán falta entre 15 y 20 vuelos del Airbus 330 a un costo de entre 300 mil y 500 mil dólares cada uno.

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