Desactivaron la alarma y cámaras, y volvieron a robar una distribuidora con el modo boqueteros

“Realmente te da mucha bronca porque uno quiere salir adelante, generar fuentes de trabajo y seguir progresando, pero así das un paso adelante y diez para atrás. No queda otra que ser más precavido y dejar de creer que no te va a pasar, porque es muy posible que te pase”, reflexionó Matías Barrios, dueño de una distribuidora de Sancor que en diez meses sufrió dos importantes robos bajo la modalidad boqueteros.

El hecho más reciente se registró en la madrugada del último lunes, cuando delincuentes desconectaron los sistemas de seguridad, cortaron la chapa de un lateral e ingresaron al depósito para hacerse de un botín estimado en 200.000 pesos en mercadería.

Además ocasionaron importantes daños en el sistema informático que por estas horas genera inconvenientes para el normal funcionamiento de la empresa, ya que no pueden facturar los productos.

La distribuidora está ubicada sobre la ruta nacional 14, a unos dos kilómetros del acceso a la localidad de Guaraní, un sector con varias industrias y grandes depósitos.

Precisamente, justo frente a Sancor se ubica la planta de un grupo multinacional que dispone de personal de seguridad las 24 horas del día y custodia policial los fines de semana, aunque ello no impidió el accionar de los malvivientes.

Ayer, en diálogo con El Territorio, Barrios recordó que después del robo del mes de enero instaló alarma y un sistema de seguridad por cámaras, lo que tampoco evitó que vuelvan a saquear su local.

En tanto, cuestionó el accionar de la Policía y, por la falta de seguridad, anticipó su intención de mudar su empresa a la localidad de Santa Ana, donde tiene otros emprendimientos.

Planificado

En la madrugada del lunes, los malvivientes desactivaron la alarma y destruyeron los registros del sistema de seguridad por cámaras, un modus operandi calcado con relación a una seguidilla de hechos registrados el año pasado en Oberá.

En tal sentido, Barrios opinó que “alguien que conoce el lugar participó o dio los datos, porque primero desconectaron la cámara que apunta al portón, de ahí desconectaron la alarma y después sacaron el DVR del sistema de cámaras y se llevaron la memoria. No son improvisados”.

Según se estima, los delincuentes contaron con un vehículo de apoyo que estacionaron en una plantación de té lindera al depósito.

Tal vez desconocían que en el lugar, a diferencia del robo de enero, ya no guardan dinero en efectivo, por lo que se enfocaron en sustraer mercadería que acarrearon a pie hasta el vehículo.

A primera hora del lunes el encargado se topó con el boquete en un lateral del depósito y divisó varias cajas de fiambres y quesos entre los líneos del té, al igual que el DVR sin la memoria. La mercadería aún estaba fría, por lo que se supone que el hecho se concretó entre las 4 y 5 de la madrugada.

Entre las hipótesis que se barajan, no se descarta que los boqueteros hayan abandonado parte del botín al divisar la presencia de personal de Gendarmería que habitualmente dispone un puesto de control en cercanías del lugar.

En cambio, el efectivo policial a cargo de la custodia del depósito del frente -cruzando la ruta- no observó ni escuchó nada.

Lo cierto es que hasta ayer, a 24 horas del hecho, desde la Unidad Regional II de Policía tampoco brindaron ningún tipo de información respecto al robo a la distribuidora de Sancor situada en el parque industrial de Guaraní.

Airado reclamo

Por su parte, el propietario lamentó que desde octubre del año pasado -cuando se instaló en el lugar- su empresa padeció dos robos de similares características y hasta el momento no obtuvo respuestas de las autoridades.

“En enero, cuando me robaron por primera vez no tenía cámaras ni alarma. Los ladrones gastaron cinco discos de amoladora para abrir la caja fuerte y se llevaron efectivo y cheques. Ahora tenía cámaras y alarma, pero entraron igual. La única diferencia es que esta vez no se llevaron plata porque no había”, detalló Barrios, quien estima que entre los dos golpes sufrió un perjuicio estimado en un millón de pesos.

Asimismo, lamentó que “luego del primer robo la Policía ni siquiera se acercó al depósito. Lo único que hicieron esa vez fue tomarme la denuncia y nada más, y eso que había huellas por todos lados”.

“Aquella vez tampoco informaron nada a la opinión pública, siendo que eso es importante para que la gente se cuide y tome sus precauciones. Pero evidentemente a la Policía no le conviene dar información de los casos que no resuelve”, agregó.

En tanto, precisó que entre los perjuicios del último hecho también se vio afectado el sistema informático de facturación, por lo que recién entre hoy y mañana podrían retomar las actividades comerciales.

Por otra parte, cuestionó a la empresa de monitoreo privado, ya que no acudieron a pesar de que la alarma se activó por unos segundos.

“La excusa fue que desde el viernes estaban sin servicio de internet, pero no avisaron”, reclamó, al tiempo que anticipó: “Ahora voy mudar la distribuidora a Santa Ana, donde tengo otros emprendimientos, porque acá no hay seguridad”.

Antecedentes boqueteros
El año pasado y hasta enero último, se registró una seguidilla de hechos bajo la modalidad boqueteros en Oberá, ninguno de los cuales fue resuelto.

En todos los casos se repitió el modus operandi: los malvivientes desactivaron la alarma, destruyeron los registros del sistema de seguridad por cámaras y no dejaron rastros.

Antes del robo de enero a Sancor, hecho que no fue informado por la UR II, el 14 de diciembre del año pasado desconocidos irrumpieron en una conocida fábrica de hielo a través de un boquete en el techo y se alzaron con un botín de 94.000 pesos en efectivo y otros objetos de valor

El hecho se registró sobre avenida Tucumán al 300, un sector residencial en pleno centro de la ciudad, aunque los boqueteros actuaron con tanto sigilo y profesionalismo que ningún vecino escuchó nada.

Tres semanas antes, con la misma metodología, asaltaron el histórico supermercado Nowak, de avenida Misiones.

Ya a principios de noviembre, desconocidos ingresaron en la metalúrgica de Walter Weber, sobre ruta Provincial 5, donde anularon la alarma y antes de irse borraron los archivos de las cámaras de seguridad.

A mediados de julio habían robado en una conocida empresa de materiales de construcción ubicada sobre avenida De las Américas, donde los delincuentes se alzaron con un botín de 300.000 pesos en efectivo. En aquel hecho también anularon el sistema de seguridad por cámaras y borraron todos los archivos grabados.

Por: Daniel Villamea

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