Cosecha: lanzaron convocatoria a más de 10 mil trabajadores y se presentó la mitad

«En el fondo el problema sigue siendo el miedo a perder los planes sociales», sostuvo el coordinador general de la Unión Vitivinícola Argentina.

Ya hace unas semanas la Federación Económica de Mendoza (FEM) manifestó su preocupación ante la imposibilidad de contar con cosechadores temporarios de otras provincias para realizar tareas de cosecha.

En ese sentido, la FEM advirtió que, ante las restricciones de circulación por la pandemia de coronavirus, se podrían «generar grandes pérdidas en el sector, ya que se estima que el 30% del personal necesario para estas tareas proviene de otras provincias principalmente del norte de nuestro país».

«Se van a necesitar entre 12 y 15 mil cosechadores contando desde las primeras cosechas, que habitualmente corresponden al ajo y la cereza, y termina con la uva, los olivos, y los frutos secos como la nuez», explicó Alberto Carletti, presidente de la FEM.

«Los cosechadores comienzan a llegar a fin de octubre, principio de noviembre que es cuando comienza el flujo y empiezan a llegar los cosechadores, y en enero, febrero, y marzo es cuando se produce la mayor actividad», aseveró.

Llegado a los inicios de la cosecha, los temores se convierten en realidad ya que la pandemia detuvo la llegada de los trabajadores «golondrina».

A raíz de eso, en Mendoza apuntaron a apuntaron a tentar a la mano de obra local y ofrecer un empleo «en blanco».

El Ministerio de Economía provincial lanzó hace un mes el programa Reinventa, con el objetivo de conseguir 10.000 trabajadores locales, a quienes se debe capacitar.

Sin embargo, hasta el momento solo cuenta con unos 5000 inscriptos, de los cuales 3500 tienen experiencia.

«No es un tema fácil ni sencillo. Se nos viene encima la cosecha y hay muchos obstáculos, pero sabemos que se está trabajando desde el gobierno para conseguir mano de obra local», dijo a La Nación Eduardo Senra, coordinador general de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA).

Y añadió: «En el fondo el problema sigue siendo el miedo a perder los planes sociales, el que sea que tenga la persona».

«Muchas veces pasan meses de espera para volver a cobrar, por ejemplo, la asignación universal, que es necesaria. Todo esto complica más aún la situación. Por eso, registrar va a ser todo una proeza. Ante la necesidad de mano obra, a veces se convierte en un riesgo para todos permitir el ingreso de personas en negro», señaló Senra.

De esa manera puso de manifiesto el temor de muchos beneficiarios de quedarse sin la asistencia una vez que concluyan la actividad en los campos o de tener que esperar muchos meses para poder recuperar el plan.

Según datos de la industria, a los que accedió La Nación, en la actualidad la mano de obra necesaria para el proceso de cosecha es de aproximadamente 48.000 trabajadores. Bajo convenio colectivo de trabajo (CCT 154/91) hay alrededor de 9000 empleados permanentes listos para cosechar, de los 11.000 que están en esa modalidad.

Históricamente, los 39.000 restantes son mano de obra temporaria, proveniente en su gran mayoría de las provincias del norte, principalmente Tucumán y Salta.

telefenoticias

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