Denunció por violencia a su ex y luego de eso la desalojaron de su chacra con sus hijos

“Yo allá estaba corriendo riesgo, no sólo por él, por su familia y por su gente, sino también por la Policía”, dijo Liliana Dolis (39), una mujer que durante años padeció violencia de género de parte de su ex marido y que cuando se atrevió a denunciarlo se encontró con un sistema que en lugar de ayudarla la dejó aún más vulnerable.

Dolis se dedica a la ganadería, tiene tres hijos y hasta el miércoles 21 de octubre residía en su chacra de toda la vida, en el paraje Capitán Pedro Giachino, municipio de San Antonio, de donde fue desalojada en el marco de un polémico procedimiento que -según denunció- llegó como respuesta a una denuncia por violencia de género radicada en contra de su ex marido Héctor R.

Desde ese día, la mujer vive de prestado, de casa en casa junto a sus hijos y ahora también refugiada, porque ya no confía en nadie y porque teme por su integridad, pero no está dispuesta a resignar lo que le pertenece ni a no obtener justicia.

Calvario, denuncias y desalojo
En diálogo con El Territorio, Dolis recordó que estuvo casi 23 años casada con su ex marido, período en el cual fue víctima de una infinidad de episodios de violencia y humillaciones por parte de la familia del hombre, pero ante el miedo infundido nunca pudo pedir ayuda.

“Fueron hechos de muchos años, pero hubo un límite y yo ahí dije basta, porque pensé que podía matar a algunas de las criaturas para afectarme a mí. Le quemó con cera de abeja caliente a una de las nenas, ella estuvo un tiempo sin caminar, sin piel en el pie. Todos sufrimos mucho. A veces nos hacía dormir afuera, pero de tantas amenazas uno tiene miedo, nos amenazaba con armas, con cuchillos, con machetes, vivíamos así hasta que alguien te abre los ojos, te ofrece una luz y te hace agarrar coraje. En mí fueron mis hermanas”, señaló Dolis.

La mujer contó que hoy en día ya está divorciada de su ex y en junio lo denunció por violencia de género, instancia que derivó en una prohibición de acercamiento en contra del hombre y los familiares de él tras una resolución del Juzgado de Paz de Bernardo de Irigoyen.

En esa presentación policial, Dolis ya no hizo referencia a las agresiones físicas que sufrió durante años de matrimonio, pero sí dejó asentado que estaba siendo intimidada, asediada y amenazada porque la familia de su ex marido pretendía quedarse con la propiedad.

“La sentencia de divorcio está, pero la división de bienes no y esa chacra está mi nombre. Yo tengo la posesión”, contó Dolis.

Sin embargo, el miércoles 21 debió abandonar el lugar, en medio de disparos al aire, amenazas de muerte y frente a efectivos policiales que contaban con una -según ella y su abogada- dudosa notificación judicial.

“Estábamos con mis hijos en la casa y vinieron a atacarnos. Él -por su ex-, con los hermanos y sus padres, más la Policía, que en vez de hacer cumplir la perimetral estaba con ellos. Vinieron con armas, con machetes y con sus tareferos como guardaespaldas. Me sacaron de mi legítima casa. Fue la Policía que dijo que tenían una orden que habían recibido vía telefónica. Dejé todas mis cosas allá, sólo agarré la documentación de los chicos”, recordó.

La letrada Alejandra Paredes, que representa a la mujer, acotó: “Ella (Dolis) toma contacto con una secretaria judicial que le comunica que ella debía desalojar ese inmueble, pero no le indica la razón de ese desalojo, de su propio inmueble, en donde ella tiene un permiso de ocupación, ella tiene la posesión. No podríamos hablar de usurpación. Entonces ella hace una denuncia penal por todo esto también, por lo que dijo esta funcionaria y por las amenazas que recibe de parte de su ex pareja. Esas denuncias no se instruyeron en la Fiscalía Dos de Eldorado, todas las denuncias cayeron ahí porque está de turno. Cuando ella preguntaba por esas denuncias, le decían que no vaya más, que no vuelva a preguntar nada”.

Es que después de la denuncia por violencia de género, Dolis realizó varias presentaciones más por diversas situaciones, pero ninguna llegó a tomar curso, por lo cual se siente impotente e insegura.

“Cuando yo me acercaba no me tomaban las denuncias, pero a ellos sí, entonces empecé a hacer las denuncias en la Fiscalía de Eldorado, pero tampoco avanzó nada. Yo ya creo que ellos tienen negociados con la Policía de San Antonio y de Piñalito y con esta familia porque ellos son empresarios de la yerba y la madera con plata. Uno queda muy impotente porque hay mucha corrupción. Yo estaba yo allá estaba corriendo riesgo, no sólo por él, por su familia y por su gente, sino también por la Policía”, apuntó Dolis.

La situación es tal que, al ver la falta de respuestas y las circunstancias, la letrada Paredes ya presentó una denuncia por todo lo sucedido ante el Procurador General de la provincia, dependiente del Superior Tribunal de Justicia (STJ).

Según explicó la abogada, en esa presentación se solicita, en primer término, auxilio a la Justicia, pero además denuncian el incumplimiento de los deberes de funcionario público en contra de autoridades tanto del Juzgado de Instrucción Dos como de la Fiscalía de Instrucción Dos de Eldorado.

También se pide que se arbitren medidas para que Dolis pueda volver a su hogar y que se falle con perspectiva de género.

“El 21 de octubre, a la 0 hora, 15 efectivos la desalojan, a ella y a sus hijos. Pero este desalojo fue sin orden judicial, sin notificación previa y existiendo menores sin intervención del Ministerio Público, entonces ella está escondida, tratando de resguardarse porque no tiene ni dónde estar”, se explayó Paredes.

Impotencia

La impotencia de Dolis va mucho más allá de su propiedad y es que cuando por fin se atrevió a romper con el círculo de violencia no encontró la asistencia que necesitaba, sino todo lo contrario.

“Yo ahora puedo hablar de estas cosas, pero en aquel entonces yo me largaba a llorar nomás. Uno trata de ir llevándola, pensando que todo va a mejorar, pero eso nunca sucede. Una madre aguanta mucho para salir adelante. Yo vengo de una costumbre distinta, mis papás me decían que cuando uno se casa es para toda la vida, pero ya no es así. Hay que enseñar a los hijos que uno no tiene que ser así, que hay derechos y que uno no puede dejar que otro te pise, te maltrate y te humille. Yo ya sufrí mucha humillación y violencia de esa familia”, dijo, casi entre lágrimas.

Para Dolis su fuerza son sus hijos. “Los tres están conmigo y me apoyan. Son lo primordial para mí. Era mucha violencia y ellos siempre me apoyaron, estuvieron a la par mía cuando yo me ponía a llorar. Todos los días era violencia, era raro el día que pasábamos en paz. Así habré aguantado unos nueve años”, contó.

Incluso, la mujer señaló que durante este último período de violencia su hijo más grande también denunció a su padre porque el hombre lo corrió bajo amenazas con un machete de una de las propiedades que tienen en común y que hoy está bajo dominio de su ex.

“Él también sufrió mucho. Hasta sufrió hernia de disco por la violencia de su padre. Yo quería que él estudie, para que se forme, pero también para que salga de esa casa de violencia”, recordó.

Por último, Dolis se mostró esperanzada en que su caso sirva de envión para otras víctimas. “Yo espero y también confío en que toda esta denuncia abra el coraje a muchas otras personas. Hay que tomar coraje o esperar a que te maten. Yo opté por el coraje y salir adelante por mis hijos, ellos son mi motor. Si era por mí me hubiese ido lejos hace tiempo, pero me quedé por ellos. El capital no te hace feliz. Ese el único interés de él -por su ex marido-, ese y que yo no rehaga mi vida”, culminó.

El terrtitorio

Po: Jorge Posdeley

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