Caso Tizato: un testimonio y un nuevo dato contra el detenido

Una tía de la víctima declaró que, días antes de la desaparición del menor, el acusado también había invitado a su hijo a ir a cazar al mismo campo durante la madrugada

Mientras se aguarda con expectativa el resultado de las pericias científicas, la investigación por el caso Daniel Tizato (15) avanzó en los últimos días con la toma de testimoniales y de allí surgió un dato que podría ser de importancia a futuro.

Es que de las declaraciones tomadas hasta el momento surgió el dato de que, apenas unos días antes de la desaparición del adolescente, el único detenido en la causa, Richard C. (44), también habría invitado a un primo de la víctima para ir a cazar al mismo campo dentro de La Rosita, pero ese encuentro no llegó a concretarse por una mera acción del destino.

De acuerdo a lo consignado por fuentes consultadas por El Territorio, en los últimos días los familiares de Tizato, entre ellos su madre y su padrastro, declararon como testigos en el marco la causa que investiga el Juzgado de Instrucción Cuatro de Apóstoles.

En esa instancia, los familiares del adolescente ratificaron sus declaraciones respecto a todo lo sucedido desde la desaparición del chico y los primeros contactos con el detenido, que en ese momento argumentó que el adolescente no regresó con él porque se había cruzado con otros jóvenes que no pudo identificar y que hasta ahora ni siquiera se pudo establecer que hayan existido realmente.

Pero, al margen de eso, el dato que sobresalió de esas testimoniales es que una hermana del padrastro de Tizato contó que días antes de la desaparición del chico su hijo también había recibido una invitación por parte de Richard C. para ir a cazar al mismo campo.

Según detallaron las fuentes consultadas, el hombre le había dicho al muchacho para ir a cazar a las 5 de la madrugada y que el chico le había dicho que sí, pero el encuentro no se concretó porque se durmió y alcanzó a despertarse a la hora pautada.

Después de ello, el padre del adolescente se enteró de lo sucedido y le pidió que no se juntara más con el hombre que ahora está detenido como principal sospechoso del homicidio de Tizato.

Las fuentes indicaron que otro punto que une las historias es que tanto Tizato como su primo aparentemente solían juntarse con una hija del detenido y se sospecha que esa situación podría llegar a tener algún tipo de relación con el desenlace del caso, aunque por el momento todo se trata de un indicio más, entre tantos, y hace falta recolectar más elementos concretos.

A pesar de ello, los pesquisas consideran que con el devenir de la investigación este dato podría aumentar en nivel de importancia dado que hasta el momento no está claro cuál fue el móvil del hecho.

A la espera
Mientras tanto, las autoridades al frente del caso continúan a la espera de la recepción de las pericias científicas.

En primera instancia, resta conocer el resultado de los cotejos que se iban a practicar entre el cuerpo hallado y el perfil de genético de la madre de Tizato para arribar a una certeza científica respecto a la identidad del cadáver.

Al margen de ello, se aguardan también otros informes relacionados a la posibilidad de hallar rastros genéticos de otra persona tanto en el cuerpo, como en los elementos secuestrados en la escena como una mochila y una alpargata que serían de la víctima.

De encontrarse, esos rastros serían cotejados con el detenido y en caso de comprobarse una compatibilidad, prácticamente se sellaría el destino del hombre hoy imputado por el delito de homicidio calificado por alevosía, figura que prevé la pena de prisión perpetua.

Mientras todo esto sucede, Richard C. continúa detenido y a la espera de las próximas disposiciones del juzgado que dirige el magistrado Miguel Ángel Faría.

El caso
Tizato desapareció el 30 de agosto cuando salió de su casa en el barrio Pindapoy, de San José, para ir a cazar con el hombre ahora detenido, que era su vecino.

Después de ello, el hombre regresó solo y a los familiares del chico les dijo que mientras volvía Tizato se cruzó con otros jóvenes que lo convencieron para regresar a la zona de caza.

A partir de ahí transcurrieron varios días de intensa búsqueda que recién dieron resultado el 2 de octubre, cuando la Policía halló un cuerpo que se correspondería a la víctima.

El cadáver fue hallado en un estancamiento de agua que se forma a partir de dos arroyos cercanos y está en el medio de un tupido monte. Todo ello dentro del perímetro del inmenso campo de casi 5.000 hectáreas de La Rosita.

Según detallaron, el cuerpo estaba a unos 200 metros lineales de donde Richard había dicho que se despidió del menor ese 30 de agosto.

Se cree que el cuerpo siempre estuvo ahí, pero debido al proceso de putrefacción terminó emergiendo boca abajo y quedando a la vista. En esa instancia, además, se constató que el cadáver vestía una campera con piedras que se utilizaron para que se mantenga en el fondo del agua, un claro indicio de una intencionalidad por ocultar el hecho.

La autopsia luego estableció que se trató de una muerte de violenta y que la víctima había recibido una lesión punzante en el pecho.

Por: Jorge Posdeley

El Territorio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *