Cerveceros artesanales entre dejar la actividad o elevar su producción

Desde hace unos cuatro o cinco años la fabricación de cerveza artesanal despertó un boom de experiencias en todo el país. Misiones no fue la excepción y a pesar de que el clima puede complicar en la elaboración, casi un centenar de marcas aparecieron para tentar a los paladares locales. Hoy tras varias crisis económicas y el golpe del aislamiento que trajo el coronavirus en el mundo, los pequeños industriales coinciden en que la actividad se volvió más compleja de sostener. Pero pese a los problemas económicos valoran que el público los busca, ya no son sólo una moda, los pedidos son estables y hasta con proyecciones de crecer en el verano. 

“Al principio de la pandemia nos fue muy mal, estuvimos semanas paralizados. En mi caso tuve que volver a buscar trabajo como informático para mantenerme”, comentó Alejandro González, uno de los responsables de la cerveza Escarlata junto a su socio Alain Bloss. Pese al mal momento aclaró: “Ahora en los últimos meses fuimos vendiendo de forma intermitente. Algunas semanas muy bien y otras semanas muy poco. Una de las cosas que nos afectó bastante fue que veníamos trabajando mucho con eventos y eso se paralizó todo”.

En la actualidad diferenció que “ahora le vendemos exclusivamente a bares, no tenemos una venta al público directo. Hay otros fabricantes que sí se tiraron más a venderle al público como opción. Y hubo otros que dejaron de trabajar”. Según evaluó hoy lo más preocupante para la actividad es la suba explosiva de costos para mantener una fábrica de cerveza. “Ahora trabajamos para cubrir costos, nos está afectando lo que está pasando con la suba del dólar porque muchos de nuestros insumos están dolarizados. Parte de esas subas no las podemos pasar porque el precio final sería mucho más alto y no nos comprarían, es una gran limitación que tenemos”.

Por su parte Alejandro “Negro” Gutiérrez, quien tiene la cerveza Casa del Alba, coincidió en que varios emprendedores abandonaron la actividad. Y explicó que fueron particularmente los que tenían menor producción.

“No todos pudieron mantenerse porque al encarecerse tanto el producto, no hay posibilidad de reactivación todavía. Nosotros por ejemplo estamos entre las cervecerías chiquitas con unos 1.000 a 2.500 litros por mes”, comentó.

Diferenció que “hoy es mucho más caro tratar de ingresar a la actividad porque la inversión que debe hacerse es muy cara. Antes éramos unos 79 productores hoy quedamos cerca de la mitad”, estimó.

Gutiérrez apuntó que hoy en general las cervecerías artesanales apuntan a vender su producto en barriles. “Hoy se vende por barriles de 50 litros, 30 o de 20 litros. En nuestro caso toda nuestra producción va a canillas de bares y en algunos casos para reuniones porque eventos no se permiten todavía”.

En tanto comentó que, en cuanto a precios, el costo de producción de un litro de cerveza ronda los 80 pesos y puede venderse a los bares entre 110 y 130 pesos (en su caso) dependiendo del tipo de cerveza. Después el precio final lo van determinando los comercios.

Comentó además que “hay algunas cervecerías que trabajan con latas y es una opción, pero hay que tener un presupuesto para eso y para la impresión del producto”. Otro caso de producción es el de la cerveza Brauart; su responsable Andrés Boero explicó que a pesar de las complicaciones de la suba de costos siguen apuntando a crecer en litros. “Los precios suben como todo con la inflación y el dólar, pero apuntamos a invertir en la fábrica y seguir produciendo. Ahora estamos haciendo unas obras para elevar la producción”.

Desde la marca se explicó que están llegando a diversos bares de la ciudad y tienen una producción que hoy ronda los 2.500 litros mensuales. “Tuvimos muchos pedidos con nuestra cerveza roja, que el martes pasado se nos agotó”, acotó el fabricante posadeño.

Por su parte Andrés Holovaty, de la cerveza artesanal LAM, consideró que a pesar del momento complejo hará lo imposible por invertir y ampliar su producción. “Hoy sé que está difícil para elaborar cerveza. En mi caso cómo es una actividad secundaria que tengo, estoy con muchas ganas de invertir y de hecho estoy gestionando un crédito para ampliar la producción”, comentó.

Ampliar para bajar costos

Diego Saldivia, dueño de la cerveza Oveja, explicó que en su caso el inicio de la pandemia lo encontró con un buen stock de producto que luego tuvo que embotellar para comercializar más rápido. “Al principio fue un parate total, pero después se autorizó el delivery y eso ayudó a recuperar ventas. Yo tenía casi 7.000 litros guardados en stock que tuve que sacar en botellitas porque los bares estaban cerrados. Ahí encontré todo un mercado que estaba dormido y quería probar algo nuevo. Después con la reapertura de los bares comenzó otra vez la demanda de barriles y muchas veces me quedé sin stock”, resumió en su experiencia hasta el presente. Ahora Saldivia recordó que está en plena expansión y explicó que eso ayuda mucho a bajar los costos productivos. “Tuve que mudarme para duplicar mi producción, estoy teniendo buena demanda. Igualmente me preocupa hasta qué punto vamos a seguir con los costos creciendo al ritmo del dólar. Sé que esto les afectó mucho a los que venían fabricando en pequeña escala, porque todo es más caro. Cuando se produce arriba de los 3.000 o 4.000 litros al mes los costos bajan mucho, es otra cosa”, consideró. En cuanto a gastos se ejemplificó que una bolsa de lúpulo, ingrediente que da el amargo a las cervezas, hoy cuesta uno 30.000 pesos por bolsa de 5 kilos.

Por Victor Piris

El Territorio

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