Crea juguetes didácticos a partir de piezas en desuso

Enseñar a cuidar el medioambiente es enseñar a cuidar la vida. Esta es la premisa que comparten los grupos de activistas y personas que militan en pos de un futuro mejor para el planeta y los que en él habitan. Y es bajo esta consigna también que se desprende un sinfín de tareas y experiencias con un mensaje de concientización.

Liliana Cáceres, por ejemplo, empezó en 2013 con su marido un emprendimiento de reciclaje; todo lo que a los demás no les servía, Liliana lo convertía en adornos para los jardines, aros, collares, anillos, espejos decorados y más. Sin embargo, hace dos años su idea evolucionó y se dedica a la creación de juguetes a partir de piezas de otros juguetes ya en desuso.

“En 2018 empezamos a recibir los desechos del Hospital de Juguetes, nos ofrecieron vincularnos con ellos para retirar las sobras, las partes rotas, sueltas, lo que ellos ya no podían usar”, comenzó contando.

A partir de allí inició el proceso para encontrarle una utilidad a todas esas piezas que llegaban en cantidad. Así surgieron los juguetes. “Después le metimos un poco de color, movimiento para que sea atractivo para los chicos, didáctico basado en toda la movida del método Montessori (que, entre varios aspectos, enfatiza en la estimulación y adaptar el entorno de aprendizaje del niño a su nivel de desarrollo); me manejo con eso para ver qué les puedo poner a los juguetes y que les sirva a los niños”, detalló.

El taller de Liliana en la capital provincial está lleno de cajas con piezas en miniatura de diversos colores, mientras que en los estantes están colocados algunos modelos de los muñecos y robots que fabrica a base de madera y hasta la cortina está hecha de un entramado de piezas que en el pasado constituyeron el juego de alguien.

“Hay veces que esto es un desastre, que están las piezas tiradas en el suelo porque me pongo a buscar en las cajas lo que necesito y desparramo todo”, admitió entre risas en el rincón de la casa que destinó para su trabajo.

La llegada del coronavirus y la posterior prohibición de las ferias de artesanos la obligó, como a muchos, a potenciar la venta a través de las redes sociales. “Por suerte nos está yendo bien e hicimos contacto con gente de Buenos Aires que quiere vender nuestros productos, en quince días tienen que estar allá. Estamos muy contentos de que se extienda porque acá ya tenemos nuestra clientela, la gente nos conoce, nos sigue, nos busca para regalos de cumpleaños”, compartió. Se la puede encontrar en Facebook como Nada que perder recicla.

Liliana señaló que hay semanas en las que lo que se trae del Hospital de Juguetes llena su camioneta. “Por eso siempre trato de transmitir el mensaje a la gente que compra juguetes con plástico que lo hagan si realmente es necesario, si el chico lo va a usar y será duradero; si no, que busque otros materiales, como madera, tela o cartón. Pero mientras el plástico sea tan barato, va a ser difícil competir con él”, indicó.

En esa misma línea, celebró el cambio de mentalidad que se viene notando en este último tiempo. “Esa es la idea que venimos apuntando muchos, hay varios emprendimientos que van por el lado sustentable y estamos llevando a la sociedad a ese pensamiento, al consumo responsable. Afortunadamente hay una nueva generación de padres que piensa más en todo sea más consciente y amigable con el medioambiente”, cerró.

El Territorio

Por María Elena Hipólito

Foto: Nicolás Oliynek

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